DE ESCUCHAS, CENSURA Y ESP脥AS

El esc谩ndalo de las escuchas a Karina Milei ya super贸 el terreno de la pol铆tica para instalarse en el show nacional. Audios desde la mism铆sima Casa Rosada, un juez que corre a censurar, denuncias de corrupci贸n y hasta la menci贸n fantasma de 鈥渆sp铆as rusos鈥. Todo servido como un men煤 de opereta criolla, sin necesidad de Netflix.

Primero, los audios: un par de grabaciones internas de Karina en su rol de 鈥淟a Jefa鈥, donde se la escucha m谩s preocupada por mantener la tropa alineada que por la transparencia. Eso bast贸 para que el Gobierno saliera a gritar 鈥渙peraci贸n ilegal鈥 y consiguiera que un juez prohibiera su difusi贸n. En Argentina, la censura no se pide para encubrir al poder, se pide 鈥減ara proteger la institucionalidad鈥. Claro.

El detalle ir贸nico: la justicia solo bloque贸 los audios de la Rosada, no los otros donde se habla de supuestos retornos millonarios. Seg煤n filtraciones, Karina habr铆a cobrado el famoso 鈥3 %鈥 por contrato, cifras que rondaban los 500.000 a 800.000 d贸lares mensuales. Esos audios siguen bailando por las redacciones y tribunales, pero la cortina de humo ya est谩 instalada.

La oposici贸n oli贸 sangre. Elisa Carri贸 no tuvo reparos en definir a Karina como 鈥渆l personaje m谩s oscuro鈥 del Gobierno, acus谩ndola de manejar la recaudaci贸n como si fuera la tesorera de la monarqu铆a libertaria. Mientras tanto, Milei se refugia en su relato de persecuci贸n y ordena fuego judicial contra periodistas y medios: si no pod茅s tapar la mancha, por lo menos enjuici谩 al que la se帽ala.

Y apareci贸 Patricia Bullrich con su cuota de thriller internacional: desliz贸 la idea de que 鈥減ersonas ligadas a servicios de inteligencia rusos鈥 podr铆an estar detr谩s de las escuchas. Nadie pudo sostener seriamente esa versi贸n y, hasta ahora, lo 煤nico ruso en la historia es el vodka con el que algunos intentan digerir el bochorno.

En conclusi贸n: Karina Milei se convirti贸 en protagonista de la peor pesadilla para un Gobierno que vive de la puesta en escena. No es solo el contenido de los audios, es el espect谩culo de la censura, las denuncias de corrupci贸n y la paranoia internacional. Esp铆as rusos no hay, pero de esp铆as internos, traiciones y micr贸fonos escondidos estamos hechos. Y todo esto sucede con el calendario electoral respir谩ndoles en la nuca: cada esc谩ndalo pesa doble cuando las urnas est谩n a la vuelta de la esquina.